Associació d’Estudis Fallers

La Associació de Estudis Fallers (ADEF) se fundó el 22 de febrero de 1990, la víspera de la publicación del libro Historia de las Fallas por parte del diario Levante-El Mercantil Valenciano, donde por primera vez se abordaba de manera interdisciplinaría, multidimensional y divulgativa el apasionante trayectòría de la fiesta de las Fallas. La ADEF primigenia estaba formada por el equipo que, comandado por el profesor Antonio Ariño, se había hecho cargo de coordinar el libro. El acto de constitución formal del ADEF tuvo lugar en el local que entonces el diario tenía en la plaza del Ayuntamiento, que fue desde donde se coordinaron todos los trabajos del que pasaría a ser el libro fundacional de la moderna historiografía sobre la fiesta fallera.

Recogen el Premio Jesús Peris y Javier Mozas

Recogen el Premio Jesús Peris y Javier Mozas

La ADEF fue inicialmente presidida por Enric Soler i Godes, prestigioso intelectual valenciano y uno de los pioneros de la investigación seria sobre la historia fallera, y en el núcleo fundacional había, además del referido Ariño, Josep Alarte, Rafael Contreras, Vicent Borrego, Josep Joan Coll y un servidor. La idea era continuar el trabajo de investigación iniciado con la Historia de las Fallas, puesto que se estimaba que valía la pena registrar en el pasado para comprender no sólo como era la fiesta contemporánea, sino para plantear posibles vías de transformación de ésta. Así pues, la ADEF nace como una sociedad científica especializada en el estudio de las Fallas, peroo sin perder de vista la incidéncia progresista en su realidad social.

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En aquellos momentos sabíamos que todavía quedaban muchas cosas por hacer, y que algunos de los temas tratados en la Historia de las Fallas estaban todavía comenzando a investigarse. Pues bien, 25 años después, lo mejor que se puede decir de la ADEF es que ha trabajado sin descanso para que gran parte de todo lo que todavía estaba por hacer se llevara a buen término. Los resultados muy pronto se dejaron ver, como por ejemplo la publicación del libro Las esculturas del fuego (1993), sobre el colectivo de artistas falleros, o La fiesta de las Fallas (1995), editado por el Consell Valencià de Cultura; la aparición de la Revista de Estudis Fallers en 1994, o la coordinación del Congrés de Cultura Popular de 1995, que se celebró en la histórica sede de la Universidad de València. Después vendrían muchos más hitos y aportaciones, como por ejemplo el catálogo en tres volúmenes El Indulto del fuego (2002, 2003, 2005), sobre la colección de ninots indultados del Museo Fallero, la puesta en marcha de les Converses Les Falles, en la Nau (2005), nuevamente en colaboración con la Universitat de València, o las exposiciones sobre arte y fallas realizadas en colaboración con otras importantes instituciones académicas y culturales en la última década, o la introducción de festejos exitosos como la Cavalvada del Foc (2005).

Un bagaje para nosotros ciertamente muy satisfactorio, que también ha desplegado su influencia en el mundo de los llibrets, las semanas culturales y los medios de comunicación. Por eso, se puede decir que la ADEF ha cumplido con creces las expectativas con las cuales se fundó, como lo demuestra el hecho que, con el tiempo, haya ido incorporando una selecta nómina de investigadores y artistas, los cuales han aportado fortaleza, imaginación y rigor académica a la asociación.

Miembres de ADEF. Foto de Roberto Gómez

Miembres de ADEF. Foto de Roberto Gómez

Además, la ADEF ha luchado para que fueran cayendo los prejuicios que durante años se formaron sobre las Fallas, destacando su vertiente cultural y patrimonial, así como sus riquísimas potencialidades artísticas, pedagoógicas y cívicas. Evidentemente, esto se ha hecho siempre desde planteamientos muy críticos con cualquier interpretación folclorizante, simplista o banalizadora de la fiesta, poniendo en evidencia los intentos de instrumentalitzación política de esta o las tretas del poder para domesticar su fuerza y energía.

Hoy en día, cuando la fiesta de las Fallas está muy cerca de ser declarada patrimonio de la humanidad, la ADEF es una entidad más que consolidada, respetada institucionalmente y reconocida en el campo del asociacionismo fallero. Una entidad que siempre ha buscado conectar el mundo de la fiesta vivida y sentida con el ámbito acadeémico, centrado en el estudio, la investigación y la reflexión. No es una tarea fácil conciliar ambos mundos, pero, con mucho trabajo, paciencia y humildad, la ADEF lo ha ido consiguiendo. Hoy, un cuarto de siglo después, nos sentimos muy satisfechos de nuestra tarea, porque en realidad queda mucho trabajo por hacer y estamos dispuestos a hacerlo con la misma ilusión del principio.
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